Placa de zinc original tallada por Herrera
Impresión realizada en el propio taller del autor, garantizando la estricta y exclusiva numeración de este grabado.
El grabado se entrega en una carpeta rígida personalizada, que incluye el grabado protegido por una película, y el certificado correspondiente.
Nunca enviamos los grabados enrollados, siempre en carpeta y con embalaje especial para su perfecto viaje al destino.

La elegancia de un grabado
Saber más sobre el Grabado a punta seca:
Historia
La técnica se conoce desde el Renacimiento, cuando pudo ser desarrollada por el Maestro de la Casa del Libro, nombre casual con el que se conoce a un pintor y artista gráfico aún desconocido que trabajó en el suroeste de Alemania, cerca de Mainz, entre los siglos XV y XVI. Dicho artista produjo con esta técnica, hasta entonces desconocida. La punta seca fue una técnica de libre expresión en los siglos XVII y XVIII, en ocasiones despreciada por los editores dada su menor rentabilidad respecto al buril. Rembrandt era un entusiasta de él, en comparación con Durero, que lo utilizó en tres obras. En la evolución de la obra grabada de Rembrandt, la punta seca se integró en las planchas de grabado, llegando en muchos casos a predominar sobre ella y en otros acabó siendo la técnica principal de la plancha. Hay que destacar este aspecto de la punta seca que complementa otros procedimientos, dado que su ejecución directa y emotiva permite matizar, sutil o resaltar cualquier grabado realizado con otra técnica.
Técnica
El artista dibuja la imagen sobre una lámina de zinc sin tratar, utilizando un instrumento que parece un lápiz, con punta de diamante o simplemente de metal afilado. A medida que se realiza la incisión se va produciendo un surco, levantando a ambos lados una especie de crestas de metal blando llamadas “rebabas” o “rebabas”. Las rebabas pueden ocurrir en un lado de la línea o ranura, o en ambos lados, dependiendo del ángulo de ataque (inclinación de la punta) con respecto a la superficie. Si se trabaja en un ángulo de aproximadamente 45°, la rebaba se realiza en el ángulo complementario. Si trabaja a unos 90°, con la punta perpendicular a la superficie, obtendrá rebabas en ambos lados de la línea.
Estas rebabas retienen una cierta cantidad de tinta y le dan a la línea de punta seca una apariencia rica y aterciopelada. Pero si se quiere dar un aspecto firme y claro, lo mejor es quitar las rebabas, sin dañar la ranura. Las rebabas son delicadas y se desgastan con la presión continua de la prensa, por lo que no permiten tiradas superiores a 80 ejemplares.
El estampado y la impresión a punta seca se realizan entintando la hoja, limpiándola, colocando un papel humedecido sobre ella e introduciéndola en la prensa/torculum.